lunes, 22 de abril de 2013

Un mal sueño en la noche de los libros


Buenas noches a todos los amantes de la literatura pasados, presentes y futuros. Faltan pocos minutos para que comience la jornada más importante del año para escritores y lectores. Os felicito y me felicito en el día en que los libros inundan por derecho propio parques, calles y plazas, entre el intenso tráfico urbano y la curiosidad de los transeúntes que, año tras año, con o sin crisis económica, se siguen acercando a las ferias que muchas ciudades de España y de Europa celebran en estos días del equinoccio de primavera, de climatología incierta, como lo es el futuro de los libros y de todas las manifestaciones culturales. 

El 23 de abril se celebra en todo el mundo el día del libro internacional, porque en la misma fecha, ¡ ya es casualidad !, de 1616 fallecían a la vez Shakespeare y Cervantes. Y un 23 de abril de otros años alternativos nacían o morían un elenco de escritores eminentes. Por este motivo, la Conferencia General de la UNESCO escogió esta simbólica fecha para rendir homenaje mundial al libro y sus autores y alentar a todos, en especial a niños y jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y valorar como se merece la irremplazable contribución de escritores, poetas, cronistas, cuentistas, novelistas y ensayistas al progreso social y cultural de la Humanidad.

En España, la idea original de esta celebración partió del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien propuso la iniciativa a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona. Poco después,en 1930, se instauraba definitivamente el 23 de abril como Día del Libro mundial, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, patrón de Cataluña y Aragón. Una arraigada tradición, que ha traspasado lindes y fronteras, anima a que los enamorados y personas queridas se intercambien un libro y una rosa.

El día del libro.

Yo también nací en abril , aunque no en ese mágico día, pero quién sabe si, como los más grandes maestros de la literatura universal, el destino querrá que me asemeje a ellos, siquiera en el momento en que me toque abandonar este mundo. En cualquier caso y mientras esto ocurre, quiero regalaros una rosa alegórica y un cuento basado en un sueño de adolescente. Tal vez entonces ya enraizaba con fuerza en mí la semilla de una escritora en ciernes. La vida, tan generosa como caprichosa algunas veces, me concedió este don que quiero compartir con vosotros, porque, a estas alturas de la vida, ya no me cabe la menor duda: necesito escribir más que al aire que respiro.

Espero que disfrutéis de la historia que os voy a contar, que quiere ser un homenaje al hombre que me hizo amar los libros... mi padre, a quien recuerdo con una punzada de dolor cada vez que me siento delante del ordenador. Nunca pudo leer nada escrito por su hija, porque el destino, tantas veces lacerante y cruel, me lo arrebató demasiado pronto.

     "... Recuerdo aquellos días de mi juventud más temprana y más intensa, en una España en la que la democracia y la libertad aún parecían una utopía inalcanzable. Una dictadura larga y cruel nos negaba mediante la censura el acceso a todo un mundo cultural y literario y, ya se sabe que lo prohibido acrecienta la curiosidad. Por eso, un buen número de universitarios con enorme inquietud, conocíamos algunos establecimientos y rastrillos donde se podían adquirir libros y publicaciones con la adrenalina que por añadidura proporcionan las conductas clandestinas. Cuando llegaba a casa con aquellos ejemplares bien escondidos, mi padre me interrogaba con la mirada y yo asentía en silencio hasta que mi madre se ausentaba y podíamos compartir y comentar aquel nuevo texto manoseado y ligeramente desencuadernado, que nos proporcionaría a ambos horas de un placer incomparable. Él sacaba sistemáticamente un billete del bolsillo, mientras me decía:
- Si compras libros, que sean siempre los mejores.
Después, me acostaba con semejante tesoro entre las manos y en cuanto lo terminaba, pasaba a formar parte de la pequeña biblioteca que permitía el reducido espacio del dormitorio de una vivienda de protección oficial.
Mi hermano, que siempre tuvo la habilidad de pillar todas las enfermedades infantiles y las viriasis juveniles, me contagió una potente hepatitis que me postró en cama durante tres largos meses. Mi único consuelo en aquellos interminables días eran la radio y los libros de aquella minúscula estantería, con la que me golpeaba la cabeza cada vez que me incorporaba en la cama sin las debidas precauciones. Tenía mucha fiebre y desperté, en mitad de la noche, empapada en sudor, con el corazón desbocado y el horror pintado en mi macilento rostro. Mi padre entró en la habitación precipitadamente:
- Hija ¿qué ocurre? ¿por qué gritas?¡Esta niña está ardiendo!
- ¡Qué susto, papá! Los libros no estaban. Habían desaparecido. La policía los encontró y se los llevó para quemarlos. Yo quería comprar más; cogí todo el dinero que tenía y salí corriendo a la calle a buscar las librerías que conocía. Pero tampoco existían. Una, un supermercado, otra, una cafetería; el rastrillo, un puesto de fruta y verdura. Recorrí todas las calles y acabé perdiéndome. Y, por fin, la vi. Una tienda vieja y ruinosa, cuyos cristales del escaparate destrozados permitían la visión de un solo ejemplar, cuyo título impreso en gruesas letras negras sentenciaba sin contemplaciones: "Un mundo sin libros". Entonces desperté.
Muchas fueron las veces que mi padre y yo recordamos juntos aquel mal sueño, que ha quedado grabado en mi memoria con la osadía de las vivencias más determinantes de la vida. Él fue quien me enseñó a leer, cuando sólo contaba cinco años, pero no sólo a deletrear, sino a vivir con intensidad las historias más maravillosas jamás contadas.
Escribo porque otros han escrito. Escribo, luego existo y mi existencia es la suma de lo leído. ¿Cómo imaginar un mundo sin libros? Las ciudades y los pueblos no existirían si alguien no los hubiera escrito. París no sería París sin los versos de Verlaine y Madrid apenas sería una sombra si Galdós no hubiese trazado la arquitectura de su alma, en páginas escritas. Un mundo sin libros sería un mundo olvidado de sí mismo y para que yo, Mª Ángeles López de Celis, pese sobre el suelo que piso han sido necesarios muchos libros. Imaginemos el infierno como un mundo en el que todo lo escrito desapareciese al paso de una ola aniquiladora sobre la arena de una paradisíaca playa, que se llevase al mismo tiempo nuestros sueños, nuestra memoria y nuestra alma. No puedo concebir peor maldición.
Hoy mi padre ya no está y nunca pudo leer en vida lo que su hija escribió, pero estoy segura que, desde donde esté, dirige mi mano mientras relleno una a una tantas y tantas páginas, y su espíritu, que jamás me abandonó, se empeña en sacar del mío lo mejor que llevo dentro.
Moraleja para no olvidar. Los libros: “Manténgase siempre al alcance de los niños”




Nunca he vuelto a sufrir tan infausto sueño, y hoy sé con certeza que los libros jamás desaparecerán, porque la magia de la literatura propicia una simbiosis perfecta entre autor y lector... Y esos  lazos vienen siendo indestructibles.

Preparémonos para vivir un año más la fiesta de los libros, aunque para muchos de nosotros, gracias a la literatura, es fiesta todo el año.

Buenas noches y no olvidéis leer algunas páginas antes de dormir, si queréis tener felices sueños.






jueves, 4 de abril de 2013

ERE que ERE, la noche de Mercedes.




Buenas noches a todos.

Supone un gran placer retomar mi actividad como bloggera, tras una temporada alejada de tan añorado espacio personal e intransferible, por razones totalmente ajenas a mi voluntad. Es una cuestión de incapacidad manifiesta para sacar a las veinticuatro horas que indefectiblemente tiene cada día más rentabilidad de la que mis facultades físicas e intelectuales me permiten. ¡Ojalá la cadencia temporal acompasada sea finalmente la tónica habitual que reine en este ámbito en el futuro inmediato! 

Y quién mejor para protagonizar el primer capítulo de la nueva temporada que una dama especial, una hembra de los pies a la cabeza, a la que admiramos muchísimas mujeres y un buen número de hombres. Su nombre: Mercedes Alaya. Su profesión: Magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Sevilla, desde hace trece años. Su hazaña: Poner contra las cuerdas a una patulea de corruptos y sinvergüenzas, deshonestos e inmorales, politicuchos rufianes y perdularios, sindicalistas de dudosa catadura moral, testaferros indecentes y codiciosos, un atajo de primos, sobrinos y cuñados aún más granujas y fulleros que sus parientes titulares, intermediarios y agentes de mediación laboral cuya carencia absoluta de pudor y principios éticos les exhibe abiertamente atacados de una avariciasis resistente a cualquier tratamiento que no sea una temporada a la sombra. Pero como si de la Vengadora Justiciera se tratara, ahí está la togada sevillana para impartir justicia que es, en definitiva, la misión irrenunciable de todo juez.

Si la gesta la firmara un hombre, probablemente yo no estaría escribiendo esta reflexión, porque a un varón el coraje y la determinación, como el valor en el Ejército, se le suponen, pero da la casualidad que hablamos de una mujer. ¡Acabáramos ! Entonces, el terreno en el que nos movemos cambia sus parámetros por completo. Pero si encima se trata de una dama brillante, valiente, imparcial, perfeccionista y guapa a rabiar, el desconcierto es rotundo y el estupor convierte a esta dignísima señora en una rara avis más fotografiada que las habituales del papel cuché.

Un equipo de seis funcionarios espera, a las 9'30h., su llegada cada día a los juzgados del Prado de San Sebastián de Sevilla. Siempre hace su aparición sola, en taxi, y porta un trolley pesadísimo que le confiere un aire de eterna viajera, en el que transporta miles de folios que examina a caballo entre su casa y el juzgado. No habla con los periodistas, apostados cada día en la puerta de la sede procesal para dispararle sus flashes sin piedad, convirtiendo en una pasarela el breve trecho que ella recorre tan bien aderezada, con mirada ausente y andar rápido y armonioso. Impertérrita, mantiene una actitud distante y reservada, que le confiere un tono misterioso y desconcertante. Muy pocos conocen su tono de voz y menos aún la han visto sonreír. Es una trabajadora incansable, tenaz, puntillosa, nada amiga de trabajar en equipo y no se casa con nadie. Su jornada no termina nunca antes de las 20'00h. Jamás sale a tomar un café, almuerza en su propio despacho, generalmente un sándwich, y cuando acaba toma otro taxi de regreso a su domicilio. Es inquisitiva, perseverante, capaz de doblegar voluntades y de prescindir de comer y de dormir todo el tiempo que haga falta.

Mercedes Alaya es de la cosecha del 63. Nació en Écija y se licenció en Derecho en 1986. Dos años después aprobó la oposición, con el número 16 de su promoción, e ingresó en el mundo de la Judicatura con tan solo 25. Su trayectoria profesional la ha llevado desde Carmona hasta Sevilla, pasando por la malagueña Fuengirola. Tiene cuatro hijos, y el primero nació durante su etapa de estudiante universitaria, cuando apenas contaba 20 años. Su imagen es delicada y frágil, pero está resultando ser flexible como un junco y dura como el granito. No la quiebra ni la neuralgia del trigémino que padece desde hace años, dolencia que la ha tenido apartada de los juzgados durante los últimos seis meses. Esta patología, que también se conoce como la "enfermedad del suicidio", es tan dolorosa que ha llevado a muchos a quitarse la vida.

A su regreso a la arena jurídica, y en tan solo cuatro días, ha dictado órdenes de registro, detenciones y citaciones con más rapidez que John Wayne en desenfundar. Doscientos agentes a sus órdenes realizaron, en el marco de la operación Heracles, trece registros simultáneos en siete provincias y practicaron una veintena de detenciones. A mayor abundamiento, la jueza se autoimpuso cumplir con un objetivo que a bote pronto parecía imposible, dado el escasísimo margen de que disponía para interrogar a los últimos detenidos por la Guardia Civil. El plazo de setenta y dos horas que establece la ley estaba a punto de expirar. ¿Qué hacer, entonces? Fácil... Alaya decidió encerrarse veinticuatro horas dentro del juzgado con todos los inculpados y, de resultas, envió a prisión de una tacada a nueve de los veintidós arrestados. A las 15'30h. del sábado la jueza firmaba el último auto de prisión y salía de las dependencias judiciales tirando de su inseparable trolley con paso firme, gafas de sol e impecablemente vestida, aunque con cierta palidez en el rostro.

"Más le vale colaborar, yo se lo recomiendo ... (De una puñetera vez)", se le escapó a Alaya durante el primer interrogatorio de Francisco Javier Guerrero. "... Y míreme a los ojos". La magistrada estaba tensa, pero, sobre todo, enfadada. Pese a su habitual templanza, la jueza llegó a golpear la mesa con el bolígrafo. En esta ocasión se mostró dura y hasta cruel -su actitud ha llegado a motivar quejas de los acusados-, pero en el interrogatorio del sábado se mostró afable y simpática con el cerebro de la trama, ante quien desplegó todos sus encantos. Pero la conversación animada y las risitas de complicidad no impidieron que Guerrero acabara entre rejas. Así es ella. No duda en versatilizar estrategias para conseguir sus propósitos.

La misión que se le ha encomendado es titánica, pero a la jueza no le faltan arrestos ni gente que le dé ánimos. Tiene miles de seguidores en Facebook y se especula con la posilidad de proponer su candidatura a la organización de los premios príncipe de Asturias para un galardón. Firme en sus instrucciones, además de los ERE, sobre su mesa del juzgado descansan las causas de Mercasevilla y la gestión del Real Betis bajo la presidencia de Ruiz de Lopera. Y, por si alguien tiene dudas sobre su determinación y coraje, ha insistido en continuar en exclusiva con las investigaciones, sin ceder a las presiones del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que le insta a aceptar la colaboración de otros jueces con el fin de acelerar las instrucciones de estas supercausas.




En fin... Hasta aquí, los hechos. Los pocos hechos que trascienden exclusivamente  respecto del modus operandi de una administradora de justicia tan eficaz como enigmática, pero con un enigma premeditado y no alevoso. Durante los seis meses de convalecencia, su vida privada se ha mantenido tan impermeable como viene siendo habitual, con el solo objetivo de no distraer a la opinión pública, tan proclive a las veleidades, de lo realmente importante: que estamos ante una jueza implacable y minuciosa, que lleva a cabo su misión con mano de hierro. Temblad, temblad, malditos !!!!!

Y, para terminar, me pregunto, ¿será un problema de timidez la actitud inusualmente reservada y discreta de la jueza Alaya?  ¿Habría que buscar la génesis de su talante en una postura de autodefensa ante el acoso mediático de los medios de comunicación? ¿O más bien la causa puede descansar en la dolencia crónica que padece y que le contrae el gesto? Es difícil el diagnóstico, pero en cualquier caso, yo me pongo abiertamente de su parte, porque cuando una mujer tan especial está en el ojo del huracán, tanto lo que haga como lo que omita será motivo de críticas y comentarios. Y si entramos en el matiz rosa que siempre caldea el ambiente, las observaciones se afilan y las opiniones sobre su imagen y su vestuario pueden rozar el muy poco recomendable terreno machista e hiriente. ¿Dónde está escrito que una jueza tenga que vestir aburridos y masculinos trajes de chaqueta, reminiscencias de una época en la que un atuendo alternativo para una profesional de las leyes se asimilaba al descrédito y la incompetencia? Vanidad o no, a todas las mujeres nos gusta la moda y no se entiende que una mujer con un currículum envidiable, brillante y eficaz en su vida personal y profesional, tenga que justificar la razón por la que se maquilla o por qué le gusta vestirse elegantemente. Una situación de poder o influencia no aporta belleza a nadie que no la posea de antemano y, en ningún caso, el éxito profesional, sea en el campo que sea, ha de ser excluyente de la feminidad.

Mercedes Alaya, icono de la equidad, paladín de las causas justas, árbritra de la elegancia.... Somos muchos los que confiamos en su ecuanimidad y esperamos sentencias cabales, para recuperar la fe en uno de los tres pilares sobre los que descansa el Estado de Derecho, víctima tantas veces de la incompetencia y el sesgo político que aqueja a los magistrados.

Una vez más, en esta hora bruja en la que el cielo, ahora despejado tras un día de chubascos dispersos, se plaga de un variado elenco de cuerpos celestes, me despido deseando a todos un feliz descanso y a la jueza Alaya el sueño reparador necesario para enfrentar el nuevo día.



PD.- Con la misma determinación que Mercedes Alaya golpea con su mazo, he utilizado en todo momento el sustantivo femenino singular J U E Z A, con el fin de llamar la atención sobre la necesidad de modificar nuestro lenguaje para adaptarlo a los nuevos tiempos. Si uno consulta el diccionario de la RAE, leerá:  "Jueza: 1. f. Mujer que desempeña el cargo de juez, y 2. f. coloq. p. us. Mujer del juez."

¡¡¡YA NOS VALE !!!!!! 




domingo, 18 de noviembre de 2012

Mientras duermen los payasos.

Hoy Don Pepito parece desorientado. Ha perdido a Don José. La díscola Turuleta, con sus patas de alambre y su cresta lacia, por una vez y sin que sirva de precedente, pondrá sus huevos en el corral, y Susanita y su ratón chiquitín dormirán abrazados junto al radiador para mitigar el gélido estremecimiento que hoy recorre la espina dorsal de varias generaciones de españoles.

Emilio Aragón, Miliki, nos ha dejado.

A los niños de treinta, cuarenta y cincuenta años hoy nos cuesta respoder ¡¡¡¡¡B I E N!!!!!! ante aquella machacona pregunta ¡¡¡ ¿Cómo están ustedeeeeeees?!!! que desde la pequeña pantalla de dos canales, nos demandaba cada tarde un grupo de payasos, en la década de los setenta. Aquellos cómicos forman parte de nuestra vida, de nuestro bagaje personal, de nuestro ADN intransferible. Nos acompañaron junto al bocadillo de Nocilla, intercambiaron cromos con nosotros a la salida del cole, y se sentaron en la mesa familiar donde nuestra madre desgranaba los guisantes, mientras el abuelo leía a Marcial Lafuente Estefanía fumando sin tregua sus sempiternos celtas cortos, y los pequeños hacíamos los deberes. Permanecieron a nuestro lado en la adolescencia, al abrigo del primer amor, nos vieron crecer y multiplicarnos, madurar, licenciarnos, democratizarnos, ser padres jóvenes y lozanos abuelos.

Es cierto y verdad. Una vez hubo un circo que nos alegraba el corazón. En cuanto sonaban los primeros compases de sus populares canciones infantiles, las tarareábamos una y otra vez, sin pudor y con desenvoltura, padres e hijos, hermanos y primos, amigos y vecinos. ¡¡¡¡Qué levante la mano quién no haya cantado alguna vez Feliz, feliz en tu día !!!, que pasará a la historia como la contrarréplica hispana al anglosajón Cumpleaños feliz.

Miliki pertenecía a una estirpe de artistas circenses, a una saga de comediantes ilustres que engrandecieron el mundo de la farándula, tantas veces denostado injustamente. Gracias a él, el término payaso abandonó para siempre cualquier matiz peyorativo, recuperando su mejor acepción: "artista que hace reír", Pero este titiritero singular no se paró en las barras de la gran nariz roja y los zapatones, sino que nos obsequió con su buen hacer al otro lado de las cámaras, consiguiendo un excelente resultado en el complejo e impredecible mundo del cine y las comedias musicales.

Pero yo, sin dejar de sumarme a todos los homenajes habidos y por haber, quiero, desde aquí, dar un paso más y honrar la memoria de Emilio Aragón, escritor. Durante los últimos tiempos, nuestra común agente literaria, Déborah Albardonedo, nexo imaginario pero tácito, ha intensificado la necesidad y la oportunidad de este sincero y emotivo recuerdo. Mi admiración y respeto por el Miliki novelista. "La providencia" y "Mientras duermen los murciélagos" son auténticos derroches de imaginación plagados de personajes inolvidables.



Esta noche no estamos ¡¡¡BIEN!!! Pero como dicen los artistas: "El espectáculo debe continuar" y Miliki, el payaso amigo de los niños y de los no tan niños, así lo hubiera querido. Pero, si de repente, su barba se redujera a tres largos pelos, o le picara imperiosamente la nariz, se encontrara con Ramón chutando fuerte y metiendo gol, o se cruzara en su camino el auto feo de papá, corra y asómese a la ventana. Seguro que entre la Osa Mayor y la Osa Menor, hay un cuerpo celeste más brillante, que parpadea intermitente con un guiño de complicidad, en un intento por transmitirnos pasión por la vida y alegría al corazón. Es la estrella de los inmortales.

Descanse en paz, Emilio Aragón, artista, escritor y compañero !







martes, 13 de noviembre de 2012

La noche en que los árboles nos dejaron ver el bosque



Siempre he pensado que el otoño tiene algo mágico.Pero si nos paramos unos minutos a reflexionar sobre el origen del encantamiento, fácilmente concluiremos que los principales responsables del embrujo son los árboles. Se visten y se despojan, cambian de color, de forma, se desdoblan, se retuercen, dilatan su tronco o crecen como enhiestos surtidores de sombras y sueños.

¡Qué bonito está el jardín! o ¡En esta época del año el parque luce en todo su esplendor! Estas son frases que todos hemos dicho alguna vez al admirar la espectacularidad de los oasis urbanos, tan limitados en su extensión como en su variedad botánica. Por ello, cuando recorremos los bosques navarros de la Selva de Irati, uno de los hayedos más vastos de Europa, con una extensión superior a las 17.000 hectáreas, la fascinación desborda nuestros sentidos. Si, además, los que nos internamos en la espesura perseguimos una aventura que nos ayude a cambiar el escenario de la gran ciudad en la que vivimos atrapados, nuestra resistencia se convierte en nula ante la seducción del paisaje. Y si, por añadidura, al penetrar en el corazón del bosque, nos dejamos acariciar por el silencio, exclusivamente roto por los sonidos propios del lugar, no es de extrañar que empequeñezcamos ante la grandiosidad de la naturaleza. Y, para terminar, si en el colmo de la fortuna, la compañía en la que realizamos la peripecia es excepcional, sin esperarlo ni preverlo, sin duda, la experiencia se convierte en casi mística.

Es un placer recorrer tesoros naturales de incuestionable valor ecológico, en estado casi virgen y en el corazón del pirineo navarro. Joyas naturales como el embalse de Irabia o el paisaje kárstico de Larra, los valles de Aezkoa y Salazar, salpicados de pueblos donde parece que el tiempo se hubiera detenido. Nunca un bosque estuvo tan vivo. Transmisor de multitud de sensaciones, en las que intervienen todos los sentidos. El encuentro a solas con la naturaleza, el rumor del agua entre hayas y abetos, el frescor de ríos y arroyos, el sonido huidizo de los animales, el olor de los frutos del bosque, la suavidad del manto de musgo y hojas caducas que cubren el territorio en toda su extensión, sin ocultar los senderos por los que, sin empeño premeditado, el viajero se siente invitado a recorrer como consecuencia de su hipnótica belleza. Imágenes captadas por nuestras cámaras y teléfonos, pero, sobre todo, por nuestra retina que las depositará con mimo en la zona del cerebro donde se ubica la memoria de los recuerdos más bellos y entrañables.

No me cansaría de ensalzar cuanto la naturaleza ha puesto ante mis ojos en unos pocos días, pero hoy, por encima de las excelencias del paisaje, quiero loar a mis compañeros de aventura. Nueve personas de procedencias y edades dispares, con profesiones e intereses heterogéneos, con historias personales singulares y asimétricas, desconocidas entre sí hasta el mismo momento de iniciar el viaje. ¿Cómo se puede compartir el reducido espacio de una furgoneta con tanta camaradería y complicidad? ¿Cómo se puede ser solidario, generoso, desprendido y complaciente y anteponer el bienestar de los demás al propio con tanta facilidad, como si no costara esfuerzo? Es como si saliendo de nuestro ecosistema, abandonáramos los malos hábitos, la intolerancia, el egoísmo y la cortedad de miras y el nuevo escenario lograse sacar lo mejor que llevamos dentro. ¿Por qué entonces somos tan ingobernables? ¿Es nuestro hábitat el responsable de nuestra transformación de Jekill en Hide?

¡Gracias, compañeros! Gracias por dejarme disfrutar de los árboles sin perder de vista la perspectiva del bosque. Nada de esto hubiera sido igual sin vosotros. La belleza del paisaje se duplica cuando se comenta, la excelencia de la comida se multiplica cuando se brinda con un vino de la tierra, las veladas son inigualables cuando se ríe en buena compañía delante de un chupito de buen pacharán. Nadie mejor que vosotros sabéis de lo que hablo.



Ya nadie duda de los beneficios de caminar, que se convierte en una actividad física saludable para los que no pueden o no quieren realizar el esfuerzo que requieren otros deportes. Pero esta actividad compartida crea lazos de amistad tan esperanzadores como psíquicamente ventajosos. 

Gabriel García Márquez escribió: "Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pídele al destino la fuerza y la sabiduría necesarios para saber expresarlos y demuestra a tus amigos lo mucho que te importan". Bueno, pues me importáis... y mucho, y espero que el destino, más pronto que tarde, me dé la oportunidad de demostrároslo de nuevo. Hasta entonces, seguiré haciendo camino al andar con vuestro recuerdo en mi corazón. 

Buenas noches y buena suerte "Iratis". Hoy me adormeceré con el doblar repetido de las campanas de Isaba.





viernes, 19 de octubre de 2012

Una noche sin ánimo de lucro.



        

Cuando pensamos en las grandes Hazañas de la Humanidad, automáticamente nuestra memoria rastrea hasta dar con Cristóbal Colón, descubridor de América, Armstrong, Aldrin y Collins, conquistadores de la Luna, o Hyllary Edmund, primer alpinista en alcanzar el techo del mundo y poner un pie en la cima del Everest. A estos acontecimientos prodigiosos, podemos sumar recientemente el heroico salto desde la estratosfera del austríaco Félix Baumgartner, rompiendo la barrera del sonido y pulverizando tres récords de una sola vez. Hasta aquí todo correcto...

Pero, hoy y ahora, quiero romper una lanza en favor de otras hazañas no menos legendarias, esas cotidianas, silenciosas, perseverantes, laboriosas, sin pretensiones ni dobleces, que llevan a cabo dos mil hombres y mujeres, voluntarios de los 54 Bancos de Alimentos españoles, cuyo desafío épico no es ni más ni menos que el auxilio a los desfavorecidos, la salvaguarda de los necesitados, la reparación de la injusticia y el amparo de los vulnerables y excluidos. Y, yo me pregunto, ¿ hay hazaña más notable y extraordinaria que la lucha sin tregua en favor de los desheredados de la tierra y bienaventurados por el hijo de Dios ?

Como primera reflexión y al hilo de lo expuesto, me gustaría aportar unas breves consideraciones sobre nociones tan presentes en nuestra vida como la solidaridad o el voluntariado. Aunque ambos conceptos están estrechamente relacionados, no son sinónimos, tampoco un concepto conduce necesariamente al otro, pero sí es importante apuntar que por medio de la solidaridad se puede llegar al voluntariado y que, en bastantes ocasiones, el voluntariado descansa en la solidaridad. Por la solidaridad, salimos de nuestro yo y nos acercamos al otro, y al encontrarlo nos encontramos a nosotros mismos. Para otros, más pragmáticos, la solidaridad podría definirse como la materialización de la obligación natural de los individuos y los grupos humanos de contribuir al bienestar de los que tienen que ver con ellos. Llegados a este punto, tengo que concluir que el nexo entre voluntariado y solidaridad es el altruismo, concebido como un comportamiento generoso no guiado por el propio interés. Los voluntarios, además, son personas que tienen sus necesidades cubiertas, y que disponen de ese bien que es precioso e irremplazable: el tiempo, es decir, que destinan parte de él a actividades y servicios que redundan en favor de terceros y, todo ello, desde la gratuidad económica que generan sus intervenciones.

Pero es preciso añadir que la solidaridad es una respuesta a la injusticia, porque en la sociedad del siglo XXI no todos participamos de los recursos de la misma manera. Por eso, desde el voluntariado y la solidaridad, se debe mantener una visión crítica, porque al realizar acciones solidarias en pro de mayores cotas de bienestar social, lo que perseguimos es que lo conseguido solidariamente para los demás se convierta en un derecho que, con el paso del tiempo, se consolide en nuestros receptores. Este aspecto crítico viene al hilo de que, en ningún caso, hay que olvidar que la solidaridad del voluntariado nunca podrá sustituir el derecho al bienestar social que deben facilitar las Administraciones públicas. De manera que, a través de la educación formal y no formal, es preciso inculcar a niños y jóvenes la creencia de que, además del derecho a la salud, a la educación, al voto, etc... existen otros derechos sociales que deben estar cubiertos desde el ámbito público, con el fin de atender las necesidades de integración, de convivencia, de sociabilidad, que igualmente demanda el ser humano.

Bueno, pues, por fin, llegó el ansiado día. Hoy, 26 de octubre, la Federación Española de Bancos de Alimentos, a través de su presidente, José Antonio Busto Villa, recibirá oficialmente el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en su edición de 2012, de manos de S.A.R. Don Felipe de Borbón. Hora es, por tanto, de dedicar un sincero homenaje a ese ejército de voluntarios que en compacta formación, como las legiones romanas, planta cara a diario a las dificultades en las que se desarrolla el devenir de una parte de nuestros compatriotas, lamentablemente, más numerosa cada día. Justo es recordar, al mismo tiempo y en análogo nivel, a las 3.000 empresas privadas y entidades bancarias que colaboran con la Federación en esta gesta singular, motivo de exigua atención por parte de los informativos.


Conocí a José Antonio de una manera casual, como entran en nuestra vida las personas decisivas. Desde el minuto uno en que cruzamos las primeras palabras, me habló de su labor al frente de los Bancos de Alimentos, transmitiéndome, sin sombra de duda, que son su leitmotiv. De tal manera me "sedujo" que, más pronto que tarde, estaba considerando la posibilidad de colaborar con el proyecto desde mi condición de escritora, para lo que, como no podía ser de otra manera, me puse a su entera disposición. Con el tiempo, nuestra amistad se ha ido haciendo más sólida, al mismo tiempo que los Bancos se han convertido en una auténtica génesis de paliativos para los que carecen de lo básico. Han pasado los años y muchos más se sucederán, pero presiento que yo ya he quedado trabada a los Bancos para siempre.

La gestión de una organización tan compleja requiere no sólo de una mentalidad altruista y de un esfuerzo solidario, sino de auténticos conocimientos en dirección y administración de empresas, que solventen con éxito los mil y un problemas que surgen cada día cuando se trata del gobierno de unas estructuras repartidas por toda la geografía española, donde los medios son precarios y en los que se manejan cifras como estas: la dirección de 54 sedes sociales, la coordinación de 2.000 trabajadores voluntarios, la distribución de más de 100 millones de kilos de alimentos a un total de 1'3 millones de receptores. Todo ello implica la gestión de una intendencia por valor de 280 millones de euros, que se afronta con unos gastos de transporte y distribución, además de otros pormenores, calculados en 2.800.000 euros, aproximadamente. Es decir, por cada euro que reciben, los bancos lo transforman en cien. Tal vez podrían aprender del buen hacer de los hombres y mujeres que dirigen la organización, tantos gestores de lo público, para los que cualquier parecido con lo que significa optimizar los recursos es pura coincidencia.


En tiempos en los que parece inverosímil encontrar héroes consuetudinarios, que escapen a la tentación hipnótica del dinero, los españoles de bien nos descubrimos ante tanta generosidad, capaz de generar confianza en la Humanidad.

Enhorabuena, José Antonio. Felicidades a todos los hombres y mujeres que hacen posible este proyecto. Sois un ejemplo y la sociedad está en deuda con vosotros. Felicidades sinceras igualmente a todos los premiados en esta edición, cuyo denominador común, como en ninguna otra, parece ser la preocupación por mejorar este mundo convulso, injusto e inmisericorde que nos ha tocado vivir.

Buenas noches, a todos los voluntarios del mundo, tras un gran día difícil de olvidar.

sábado, 13 de octubre de 2012

Una noche con machismo y alevosía.

Termino de leer un interesante artículo que firma Carmela Díaz sobre El Nuevo Machismo, y no puedo evitar la tentación de reflexionar al respecto.

62 mujeres fueron asesinadas en España durante el año 2011, como consecuencia de violencia de género.

Es una axioma incuestionable que el poder del hombre sobre la mujer acompaña la historia de la Humanidad desde que el mundo es mundo. Un dominio masculino que, a pesar de la cultura, la libertad y la independencia de las que hoy gozan las mujeres, aún parece estar muy lejos de ser erradicada. En España, entre los años 2007 y 2011, más de trescientas de mis congéneres han pasado a mejor vida, gracias al "amor" de sus compañeros, parejas o ex parejas.


Ya en la Prehistoria, el hombre fue el cazador valiente, el aguerrido y fuerte macho, mientras su compañera se quedaba en la cueva cosiendo las pieles, cuidando a los hijos y a los pocos ancianos que llegaban a la vejez. Pero hasta nuestros días también llega, por la vía de la religión católica, la premisa de que la mujer pertenece al hombre, siendo creada por Dios a partir de una de sus costillas. Para la Iglesia oficial, el papel de la mujer se reduce al de consorte y acompañante, porque, en realidad, el Creador se apiadó de la soledad del ser creado y le facilitó una compañera.

Aristóteles decía que "La mujer es un ser inferior, un varón deforme o un hombre al revés" y Sigmund Freud, que se dedicó durante décadas a analizar el pesamiento de la mujer, concluyó sesudamente que todo el problema radica en que las féminas sentimos "envidia del pene".
¡¡¡¡ Qué cosas !!!

¿Y si todo fuera mentira? Porque no hay que olvidar que la historia del mundo ha sido escrita por varones. Es ahora cuando se sabe que la mujer Cromagnon acompañaba al hombre en las cacerías, y que la historia de Adán y Eva, la manzana y el pecado original, antiguo dogma de fe para los católicos, ya no supera un somero análisis teológico. Gracias a la ciencia sabemos que la mujer no es un hombre al revés, sino un ser completamente diferente, física y psíquicamente. Que no solo no es inferior, sino que puede superar con creces hazañas tradicionalmente masculinas. Y... está demostrado, en la actualidad, que no envidia ninguna de las partes del cuerpo del hombre, porque bastante tiene con entender y sobrellevar la idiosincrasia de su propia naturaleza.

¡ Caro precio paga una sociedad por las desviaciones de algunos de sus miembros ! 62 vidas truncadas, que ya no tendrán historia y cuyo recuerdo se perderá, más pronto que tarde, entre las estadísticas y los porcentajes que arrojan los sondeos de opinión. Pero lo peor es el tratamiento que, en demasiadas ocasiones, la Justicia hace de este problema cuando le toca el turno de pronunciarse. Desde julio de 2003 a julio de 2004, o sea en sólo un año, responsables de la Federación de Mujeres Progresistas han identificado, por la vía de los medios de comunicación, 80 sentencias machistas. Quien no recuerda el "caso de la minifalda" juzgado por la Audiencia de Lérida, cuya sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo. O el caso de Latifa Daghdadh, víctima de violencia de género por parte de su marido y a quien un juez consideró que no daba el perfil de una mujer maltratada, porque "vestía a la moda y llevaba anillos, curiosos pendientes y gafas grandes". La Audiencia de Barcelona condenó a pagar 90 euros a un hombre que golpeó salvajemente a su pareja e intentó prenderle fuego con un mechero. De juzgados españoles emanan sentencias que recogen afirmaciones de este tipo: "Llamar zorra a su ex mujer no es un insulto, sino una calificación que hace referencia a su astucia". "No hay dominación en dar patadas a su mujer en el suelo". "Amenazar de muerte a su mujer por pedir el divorcio no es delito". "Dormir en el suelo por miedo al marido no es maltrato", "Lesionar a la esposa no siempre es violencia de género". Y así..., suma y sigue.

Y, hete aquí que, emergiendo de las profundidades de la ciencia-ficción, aparece un "caballero" español de 71 años, o sea educado a la antigua usanza, José Manuel Castelao Bragaño, a quien el Ministerio de Empleo nombra, con pompa y boato, presidente del Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior. Al segundo día en el ejercicio de su cargo, de su boca sale esta perla: "Las leyes son como la mujeres, están para violarlas". Y, yo me pregunto, ¿este descerrajador de los más elementales principios de la convivencia humana estará casado? ¡ Pobrecilla su señora ! Y me sigo preguntando, ¿y tendrá hijas? ¡ Dios mío, espero que no ! Para colmo, asegura que nadie le ha pedido que dimita de su cargo y que lo hace por motivos personales, que nada tienen que ver con esta desafortunada declaración.

Llegados a este punto, me cuesta opinar sin utilizar un lenguaje obsceno y barriobajero sobre la catadura moral de este representante de la ciudadanía española, a quien pagamos todos con nuestros impuestos. Desde aquí y controlando el calentón, no sólo exijo al Partido Popular que lo expulse de sus filas, sino que insto a las asociaciones de mujeres e instituciones públicas o privadas que luchan contra la lacra abominable del machismo y la violencia de género, que estudien seriamente la posibilidad de querellarse contra este varón. Mientras tanto y para abrir boca, yo le haría copiar mil veces,



Con demasiada frecuencia me planteo la siguiente cuestión: o yo no comprendo a los hombres o ellos no me entienden a mí. ¡¡¡ Vaya usted a saber !!!

En los albores del siglo XXI cada vez es más frecuente ese prototipo de hombre seguro de sí mismo, autocomplaciente, sobrado y prepotente, que se aturde frente a una rebelde convencida, que no pide permiso para actuar y que establece como primer punto de su decálogo existencial hacer lo que le da la real gana. Entonces, estos machos se descolocan, se ofuscan y se desorientan ante féminas que les plantan cara sin contemplaciones y les tratan de tú a tú.

Los hombres contemporáneos se llenan la boca de proclamar a los cuatro vientos su concomitancia con la manoseada "igualdad", pero a la hora de la verdad, ésta no es más que un término impuesto que se queda en los papeles. Tan modernos ellos, tan sensibles, con esa mentalidad abierta, creen que por repartir las tareas domésticas, equiparar los roles familiares, trastear en la cocina, practicar una paternidad responsable y aceptar una sexualidad femenina activa, han desterrado de sus vidas el machismo de antaño. ¡Pero qué va! En sus fueros internos persiste un temor ancestral, un rechazo innato hacia las hembras que manejan las riendas de su vida sin dependencia económica ni emocional de ningún tipo. El machismo actual es encubierto, velado, sofisticado, casi invisible por políticamente correcto, pero sibilino y perseverante.

Tener que demostrar constantemente la valía en trabajos de responsabilidad, es machista. Justificar por sistema una soltería elegida, es machista. Cuestionar la decisión de renunciar a la maternidad, es machista. Acceder a cargos por cuota y no por méritos, es machista. Sentirse incómodo ante una mujer audaz y desafiante, es machista. Castigar con palabras o reclamar disculpas por tener iniciativa y criterio propio, es machista.

Detesto el feminismo tanto como el machismo. Creo en la persona por encima del género, abogo por la conservación de la masculinidad y la caballerosidad y aborrezco a las mujeres que criminalizan a un hombre por el simple hecho de serlo, pero cuando la neurona descerebrada de algún gallito pretende restringir mi libertad de acción o decisión, se despereza la Lara Croft que llevo dentro y ese macho alfa va a encontrar en mí a la enemiga más implacable.

En algún lugar del mundo alguna mujer estará recibiendo en este momento el más duro castigo por el hecho de serlo. ¿A quién no le costaría dormir sabiendo esto?

Buenas noches y buena suerte a toda@s.

domingo, 7 de octubre de 2012

La noche menos pensada.



"El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la Humanidad". Albert Einstein definía así las miopes aspiraciones de algunos dirigentes políticos que se empeñan en conducir a sus pueblos por el camino de una obstinada intolerancia que suele traer consigo,más pronto que tarde, el rechazo del resto de la nación a la que pertenecen y de la que, con tanto énfasis, se quieren segregar. El caso catalán es un clarísimo exponente de la animadversión que esa repulsiva preeminencia provoca en el resto de los españoles. Porque, no nos engañemos, el catalanismo es el resultado de un sentimiento de superioridad que estomaga a los no catalanes.

Hace pocas semanas, los ciudadanos de Cataluña, como los de Madrid, Sevilla  o Zaragoza, tomaban las calles de sus principales urbes para protestar por los recortes y los ajustes de los Gobiernos nacional y autonómico, indignados por el retroceso en el estado del bienestar que todo ello supone. Hasta ahí, todos de acuerdo... Pero, hete aquí, que en cuestión de días el panorama cambia por completo y las manifestaciones populares, sorprendentemente más numerosas que nunca, concentran sus esfuerzos en clamar por una independencia para Cataluña, en el convencimiento de que la pertenencia a España es el origen de todos sus males. Pero si la adhesión a la independencia puede pasar en tan poco tiempo del 20 al 50%, también puede desinflarse con la misma rapidez, en cuanto las dificultades de la vida real, incluyendo las que encontrará con toda seguridad el proyecto soberanista de Artur Mas, nublen el actual clima de exaltación patriótica de Cataluña.

No cabe duda de que el laberinto político catalán se pierde por los vericuetos del lenguaje autonomista, soberanista, federalista o independentista. O en el juego de palabras que habitualmente utilizan los políticos de todo signo: consulta, referéndum, soberanía, autodeterminación, indepedencia, estatuto, Estado autonómico, federal, unitario o libre asociado. Es el juego de los matices y de la ambigüedad.
Artur Mas sabe que para continuar con su plan soberanista no le basta con el 51% de los votos. Necesita una mayoría reforzada, cualitativa y cuantitativamente. Esto implicaría sumar para la causa a los votantes partidarios del derecho a decidir, aunque no lo sean de la separación. ¿No es llamativo que haya casi 30 puntos de distancia entre el 84% que quiere un referéndum de autodeterminación y un 55% que votaría a favor de la indepedencia? ¿Y esto que quiere decir? Pues que es absolutamente imprescindible que el PSC consiga mantener su segundo puesto en las elecciones del próximo mes de noviembre, con el fin de armonizar una solución federalista más integradora con otra rotundamente secesionista.

Es cierto que tras la caída del muro lo que se consideraba imposible, la creación de nuevos Estados, ha dejado de serlo en determinados territorios y circunstancias. Pero lo que hay que demostrar en cada caso es si hablamos del mejor desenlace para la película. En general, en países democráticos y sociedades plurales, hay soluciones más satisfactorias que la separación. En Cataluña, incluso en este momento de apoteosis, solo un 34% está a favor de un Estado independiente, mientras el 53'1% de los catalanes prefiere una relación con España de tipo autonómico o federal, según encuestas del pasado mes de septiembre. Podemos, entonces, deducir que más que un es un POR QUÉ NO, motivado en esencia por la crisis económica. Esto vale especialmente para los jóvenes que, en paro y sin expectativas, están más abiertos a un cambio de escenario; a ver qué pasa. Entonces, ¿cuándo la recuperación económica se produzca, puede cambiar esa actitud? Puede que sí. Pero puede también que, para entonces, se haya traspasado algún que otro límite con difícil vuelta atrás. No hay que olvidar que cinco referéndums sobre el tema de la autodeterminación con resultado negativo no serían definitivos, pero uno solo a favor, sí lo sería.

Mas, convertido en el Ben-Hur que liberará a su pueblo de la opresión y la esclavitud, asegura que de prosperar su proyecto, no sería "un adiós a España". Por el contrario, en caso de que Cataluña tenga un Estado propio "no se daría la espalda al Estado español, sino que con la nueva situación se encontraría en pie de igualdad, y cuando eso llegue las cosas irán mejor para Cataluña".

En el lado opuesto, otros presidentes autonómicos se afanan en resaltar la importancia de la "unidad de España", en estos momentos en los que el rescate europeo parece inminente y, por su parte, el empresariado catalán, reacio a este tipo de aventuras, se muestra intranquilo ante una eventual consulta soberanista. Algunas voces de la propia Generalitat se esfuerzan en recordar que todo este poceso no debe acabar necesariamente en la independencia, sino que se puede "frenar" en puntos intermedios, que para eso se inventaron los trajes a medida.

Pero Artur Mas es como el rayo que no cesa y declara, sin pudor, que pedirá al Gobierno la celebración de un referéndum y que, si este se opone, buscará la "comprensión de la comunidad internacional" . Asegura estar dispuesto a entrevistarse con Gobiernos europeos en busca de apoyos, así como a utilizar diferentes "marcos legales" según convenga: "No solo están las leyes españolas, sino también la legislación internacional". Los nacionalistas confían en que, llegado el caso, la comunidad internacional presionará al Gobierno español para que arbritre un tipo de consulta, como sucedió en Quebec o Montenegro, o como se llevará a cabo próximamente en Escocia.

De todo lo expuesto hasta aquí, lo que podemos deducir sin temor a equivocarnos es que las cuestiones relativas a la nacionalidad son inevitablemente conflictivas. Según la teoría del profesor de Filosofía Francisco de Borja Santamaría, “las reclamaciones nacionalistas constituyen un tipo de reivindicación no sujeto a razón y justicia y, por tanto, no puede presentarse sino de modo conflictivo. Al tratarse de cuestiones que no admiten una solución conforme a lo que es justo, sólo pueden dirimirse bien por un acuerdo de voluntades, bien por la imposición de una voluntad sobre otra. Pero la negociación o la lucha entre voluntades enfrentadas, cuando el conflicto carece de solución racional, lleva dentro el gusano de la discordia”. Por eso, plantear debates sobre nacionalidades, apelando a derechos intrínsecos, no es otra cosa que retórica y una maniobra para esconder las verdaderas razones que se mueven en el terreno de los intereses, en este caso, claramente electoralistas.

La noche menos pensada, nuestro país puede cambiar su aspecto, ese que conocemos desde generaciones y con el que todos los españoles nos sentimos identificados. Tal vez España, en el futuro, no estará separada de Francia por los Pirineos, sino por otro país, otra nación para la que nunca hubo que viajar con pasaporte. En cualquier caso, los demás seguiremos con nuestras vidas y yo, siempre que reflexiono sobre el tema, acabo diciendo lo mismo: Si los catalanes quieren ser independientes, que se vayan de casa de sus padres. Pero no vale traer la colada los martes y jueves, ni descolgarse los domingos con el fin de llevarse los "taper" para toda la semana.

En fin, después de una etapa alejada de este foro por razones totalmente ajenas a mi voluntad, es un placer recuperar tan entrañable marco de reflexión e intercambio, en el que me siento especialmente cómoda y del que estoy muy satisfecha.

Bona nit, Catalunya.